| Venus and Adonis, Duncan Grant. |
Los poemas de Shakespeare, concentrados y rebosantes del genio creador de su autor, retornan constantemente en el resto de sus obras: son las bases con las que comienza a probar sus capacidades. A pesar de la limitación a la que debía amoldar su lirismo, los sonetos expresan al hombre como un lienzo, fiel y pictóricamente, tal vez con fines simplemente técnicos, sí, pero con una mecánica compleja y experta del abanico del corazón tan inesforzadamente, tan simple, que resulta ininteligible. Nos lleva a cuestionarnos: ¿existe Shakespeare en estas obras?
Venus y Adonis
Poema de estilo narrativo, concebido alrededor del 1593, y se trata, probablemente, de su primer producción publicada. Narra el mito de Venus y Adonis, principalmente su encuentro en el bosque, con los ruegos insistentes de Venus y los vagos enflaquecimientos de Adonis; narra, en sí mismo, la pena universal de un amor no correspondido e indiferente, incluso para una diosa, y las consecuencias de una fuerte pasión.
«Devuélveme mi mano!», dice él, «¿por qué la estrechas?» «¡Dame mi corazón!» dice ella, «y la tendrás;».
El fénix y el tórtolo
Especie de elegía, es un poema alegórico que narra la muerte del amor ideal, centrándose en los opuestos. Escrito en 1601, su simbología se mantiene muy oscura, con una trama compleja. El epicentro de la fidelidad versus la constancia, la muerte de los amantes perennes y con un aire fúnebre tiñendo todo el poema, es infinitamente ambigüo.«Tanto se amaron, que en el amor de dos
fueron en esencia uno».
Soneto 18
El más famoso de los 154 sonetos de Shakespeare y, personalmente, mi favorito, es simple en su contenido, pero sus fascinantes comparaciones envuelven al poema con una claridad y diafanía conmovedoras.«Mas tu eterno verano, jamás se desvanece».
Mi mejor amiga escribe poemas y su autor favorito es Shakespeare, tu blog me ayudo a comprender sus bases de inspiración; Muy buena información. ¡Gracias Cata!
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